Néstor García
Arte e investigación
Termodinámica
Termodinámica 2012.
sábado, 25 de julio de 2020
miércoles, 22 de abril de 2020
En marzo la Galería Salón Comunal de Bogotá en alianza con la
Galería Abra Caracas de Venezuela inauguró de manera virtual (como correlato de
su montaje físico en la sede de la galería bogotana) la muestra Cuerpo: Caracas – Bogotá, Bogotá – Caracas. Una
exposición que reúne la obra de los artistas Hecdwin Carreño y Néstor García,
representados por la galería venezolana junto a las artistas Laura Ruíz y
Marcela Rodríguez de Salón Comunal respectivamente.
A primera vista su título nos remite necesariamente a aquella
entidad biológica sujeta a dimensiones temporales, espaciales, políticas, psicológicas
y anatómicas que lo han sedimentado. Sin embargo, aquí su noción es más extensa
en la medida en que lo entendemos como una unidad compuesta por una serie de elementos
que la constituyen. Para los cuatro artistas reunidos en la exposición, el
cuerpo no se limita a una concepción como estructura biológica, ni tan solo
como ser viviente, sino en cuanto a su pertenencia a una cultura y una época.
Conceptos como espacio y forma, se constituyen en una herramienta esencial en
la construcción de las imágenes representadas. Las representaciones de Carreño,
Rodríguez, García y Ruíz producen elaboraciones de discurso que operan con
carácter simbólico. Códigos que nos permitieron
reconocer un “mundo estable” en la búsqueda de aquellas certezas que en
nuestros tiempos se han desvanecido y que tiene precisamente en su proyección
virtual su sentido en momentos de un distópico distanciamiento social. Sobre cierta performatividad de la imagen
Si tomamos en cuenta los referentes que elige para
llevar a cabo su operación visual y la corporeidad de sus obras, estos son,
Mata Clark como ya lo dijimos con antelación, Walter Gropius y los esposos
Becher, no queda duda que estamos frente a un artista que procesa, revela y
opera sus imágenes-cuerpos, como el advenimiento de un diálogo
intradisciplinario y transhistórico (dado a las revisiones que hace hacia lo
interno del campo del arte) donde el acto de revelar, evocar, encarnar,
presentar, y cuestionar, son componentes de un solo hecho de realidad,
reflexivo y materializador. lunes, 27 de mayo de 2019
El Dominio de las estructuras
Néstor García ha
decidido darle cuerpo a algunas de sus
inquietudes radicales en torno a la imagen, usando, principalmente, el lenguaje
plástico de la pintura, aunque con algunos gestos de audio y de montaje que
rozan sutilmente el lenguaje de las instalaciones. Pero como artista
contemporáneo, le corresponde (me)rodear, en lo posible, la representación como
modalidad de la construcción visual. Ese ejercicio post-representativo, que en
ocasiones recuerda el esfuerzo de la filosofía por superar (sin poder), la
metafísica desde la gramática del lenguaje, no deriva, en aquellos casos
realmente interesantes, en algo opuesto a la representación, sino en relaciones
imprevistas por ser radicalmente particulares en cada propuesta. En el caso de El dominio de las estructuras —un
conjunto de pinturas de imágenes que previamente han sido arrugadas, sobre piezas
ya intervenidas por otros artistas—, esa relación surgida del distanciamiento
con la representación, se asemeja a la creación de una alteridad elocuente, es
decir, una otredad con la que es posible
dialogar, no solo para que el sentido de la obra acontezca, sino para
enunciar el poder real de la imagen. O dicho de otra manera: puesto que un
diálogo solo se puede sostener con un interlocutor, ello daría cuenta de la
vida que tiene la imagen: una vida que la lógica moderna de la representación
trató de anular al colocar todo lo que no era un sujeto, como un objeto inerte.
Reconocer, así, el poder de la imagen, implica asumir la energía inherente (enérgeia) que surge desde el mismo momento
de su creación y, con ello, la plena autonomía que la define.
Este conjunto de
imágenes de vehículos re-intervenidos, intentan, así, fuera de los modos del
sujeto/objeto propio de la representación, figurar (expresar, manifestar,
e-videnciar) el poder de la imagen y su contención visual, sumando a la propia imagen,
el gesto de la acción de arrugar o de comprimir con las manos aquello que
siendo arrugado se subyuga: se somete. El poder de la imagen, parece
advertirnos Néstor, precisa ser pensado de tal modo que podamos arribar al
equivalente oral del “estar atentos”.
El dominio de las estructuras es, como discurso, el poder de la imagen suspendida en el poder del gesto. Quizás se
trate de rememorar al cazador primitivo (tal y como nos lo refiere nuestro
pintor contemporáneo), como el ejecutor de aquellas imágenes rupestres (ya no
más primitivas, afortunadamente), mediante las que, suponemos, se reunía el
poder necesario para atrapar al formidable animal salvaje. Esta remembranza de
Néstor García vuelve sobre él cuando lo sabemos portador de una capacidad reflexiva
elocuente. Por esa capacidad, nos es fácil devolverle su referencia y compararlo
al pintor de las cuevas antiguas que detenía a toda la comunidad frente a la
imagen, para narrar quizás sus instrucciones, quizás su heroicidad o quizás,
como en este caso, su premura por advertirnos de un peligro inminente.
La pintura en
aquella remota ocasión —unos 40 mil años según el último hallazgo—, librada del
recuadro que somete al pintor contemporáneo (y a todos nosotros como
espectadores), fungía como alteridad del mismo modo que estas imágenes de El dominio de las estructuras le sirven
a su creador como dispositivo para fijar sus reflexiones en torno a la imagen. Y
ayudarnos, de manera indispensable en tiempos visuales, a comprender lo que la
Teoría del acto icónico nos advierte sobre el poder autónomo y “mágico” —aunque
real—, de las imágenes.
Carmen Alicia Di
Pasquale. Caracas, mayo 2019
miércoles, 22 de mayo de 2019
Caracas News, Premio Eugenio Mendoza: Texto
NÉSTOR GARCÍA Caracas News, 2018 El
avistamiento de un OVNI sobre el palacio de Miraflores; la inesperada
ocurrencia de la aurora boreal sobre el cielo caraqueño; la sorpresiva erupción
volcánica de El Ávila; un enrome tornado que acecha las Torres del Parque
Central; la aparición de un asteroide que amenaza el cielo de la ciudad; una
improbable nevada en una ciudad localizada en latitudes tropicales; un día
artificialmente largo que se apaga solo en la proximidad de la medianoche; y la
aparición de una criatura polar en medio de un parque de la capital venezolana,
son los motivos escogidos por Néstor García para realizar Caracas News, una
serie de ocho pinturas acrílicas de mediano formato que recrean un gran
escenario apocalíptico en la ciudad, donde el continuo geológico del planeta ha
sido perturbado a niveles monumentales. Los motivos de esta serie configuran un
ejercicio de ficción que tienen como denominador común la desestabilización del
continuo histórico de la vida cotidiana en Caracas y que invitan al espectador
a visitar escenarios retóricos de destrucción de su entorno vital. Una obra de
ficción se trata en gran medida sobre el ejercicio de su producción, y su éxito
está supeditado a la calidad de este proceso. En la creación de la pieza, el
autor de ficción es responsable de configurar un universo representativo o
narrativo dentro del cual su propuesta adquiere dimensiones de sentido. Por
ello, detrás de cada ejercicio ficcional hay una gran ecología de información
que sustenta la obra: un territorio, un tiempo, una historia y unos
acontecimientos que posibilitan la existencia del instante donde acontece la
ficción. Así, su autor se convierte en historiador, científico, urbanista,
lingüista, semiólogo, astrónomo, filólogo, arqueólogo, psicólogo y científico
social, propiciando la confluencia de diferentes dimensiones de información que
le confieren estructura al universo construido. Como resultado de este proceso
la obra de ficción se convierte en un territorio seguro de especulación y
crítica, que en otras manifestaciones creativas se haría imposible debido a los
múltiples mecanismos de censura social y política que operan sobre nuestras
sociedades. Como en la ficción literaria, García crea formas de enunciación
directa e indirecta que le permiten especular con la plausibilidad de la obra.
En este caso, las imágenes sugieren al espectador que lo que tiene ante sus
ojos es una serie de pinturas realizadas a partir de stills capturados de
noticias televisivas. Este gesto encierra un doble deseo del artista: por un
lado, intenta insertar la ficción en un continuo temporal muy próximo al real;
por otro, utiliza esa inserción —en particular, al uso de la imagen televisiva—
como un recurso crítico de las formas y lenguajes que otorgan un valor de
realidad a la imagen. El medio noticioso es quizá una forma acentuada de una
sintaxis entendida de forma común como reflejo de lo real, gracias a lo cual la
pintura de García se convierte en un gesto paraficcional. La escritora
irlandesa Iris Murdoch entendía el trabajo de ficción contemporáneo en dos
posibles formas: lo periodístico o cuasi-documental y lo cristalino o
cuasi-alegórico, que existían primordialmente como caminos alternativos. Sin
embargo, en Caracas News ambas formas se mezclan en tanto que lo reportado
(establecido de forma acentuada por García como reportaje periodístico) es a su
vez una forma cristalina, una representación alegórica de la más profunda
tradición artística de la pintura. El universo de imágenes de Caracas News es
uno que proviene de la saturación de la imagen televisiva, donde lo onírico no
es más un profundo complejo simbólico, sino una acumulación de lo que William
Gibson llamaría “fantasmas semióticos”; es decir, fragmentos de realidad
construidos a partir de una exposición excesiva a los medios masivos, donde
realidad y ficción parpadean de forma errática y se mezclan entre sí. El
potencial discursivo que se aparecía tenuemente en series anteriores de García
como 11 coincidentes y Sueños: Caracas bajo la nieve aparece con mayor complejidad,
pero a la vez con mayor audacia en esta nueva serie. Los motivos apocalípticos
de las ocho pinturas que conforman la serie se confunden con una realidad
histórica y política sobrecogedora, a la cual el artista agrega nuevas viñetas
que no opacan sino multiplican el absurdo transcurrir del presente. A su vez,
complacer la creación de escenarios paraficcionales tan radicales en este
momento histórico es una respuesta impetuosa y reaccionaria ante la crisis del
conocimiento y la verdad que plaga el discurso político y mediático de nuestra
época.miércoles, 10 de abril de 2019
Cosas en común: tres casas y un hotel, acrílico sobre tela lijada, 185 x 200 cm, 2019
Hoy es la danza del fuego sobre el agua, Abra Caracas, 2018 - 2019.
Danza de opuestos y trompe-l'œil en Néstor García (Nota)
Engañosamente evidentes, estos trabajos desafían las reglas perceptivas de la pintura occidental. Puentes nevados, carros estrujados, edificios en llamas, paisajes chorreados -entre otras escenas- no solo dejan ver lo que las imágenes muestran, sino también la manera en que ellas se producen y reproducen en el imaginario contemporáneo. Hay en todas estas imágenes algo de obsesión y de pesadilla. Una pulsión de anhelo y de pérdida, de mundo post apocalíptico, de desastre. El agua y el fuego confabulados, inundan y devoran todo, como si la materia y todo aquello edificado por manos humanas fuera el lienzo donde la catástrofe hace su faena des-configurante; acaso una metáfora doble: de un lado la pintura bajo asedio; del otro, una nación en estado de sitio.
La muestra invierte la estrategia planteada en las “pinturas impresentables” (2017), centradas en el desenmascaramiento de ciertos artilugios expositivos como el bastidor y el marco. Esta vez, sin embargo, el “cuadro” se comporta como tal; es decir, como un objeto autónomo y claramente delimitado, dentro del cual se reproduce una situación ilusoria siguiendo el principio del trompe-l'œil. Los defectos o anacronismos que puedan aparecer en estas obras están “perfectamente” pintados o “realmente” simulados, como para no comprometer la verosimilitud de la representación. Así encara el artista las políticas del signo y su lucha por la legitimidad del significado.









