ES PINTURA LA PINTURA?
Reproducciones de diversas pinturas y grabados donde
aparece el cerro el Ávila intervenido con pintura acrílica, dimensiones
variables, 2016.
El primer gesto moderno, que con serlo es paisajístico,
consiste pues en salir del modesto poblado caraqueño hacia sus márgenes
arcádicas para enmarcar en una imagen la silueta monumental de la silla. Para
enmarcarla como inmensidad local y como enormidad inagotable, como un objeto
que con ser capaz de acceder al campo
lógico de su representación desborda el campo visible de su imaginación, se
erige como imagen inestable o siempre fragmentaria, instituye y funda en
Venezuela la historia moderna de la producción de imágenes desde su potencia
(sublime) de sobrepasarlas, de definir a la vez su precariedad y su incesante
repetición, interminable.
Luis
Enrique Pérez Oramas, La invención de la continuidad.
Como
es del conocimiento general, esta “sublime” protuberancia natural no sólo
aparece en la pintura venezolana de principios del siglo XX, específicamente
con el Círculo de Bellas Artes, sino en gráficas como la “Vista General de
Caracas” de Joseph Thomas de 1839 y en algunas pinturas de Ferdinand Bellerman,
Ramón Bolet Peraza, entre otros. Realmente lo que anima entonces la emergencia
de una modernidad pictórica en nuestro país, no es sólo la simple
representación de este inmenso cerro, sino la postura que algunos pintores
tuvieron frente a él. Por ejemplo explica Pérez Oramas que “Para ello, los
pintores del Círculo—y ante nada Pedro Ángel González y Manuel Cabré— buscaron
puntos de vista sobre la montaña que sorprendan por la ausencia en el arte que
los precedió: cómo se explica que la inmensidad visible del Ávila, a la que ya
Humboldt tiene como ilusorio orgullo de los habitantes de Caracas, no haya
provocado antes del siglo XX la necesidad de buscar los puntos de vistas que
permitiesen su intensiva representación?” (1997:15).
El
proyecto Es pintura la pintura? más
que inquirir sobre la modernidad de la representación pictórica del Ávila,
realmente pone el acento en la forma en que estas representaciones se
relacionan a lo largo del tiempo, lo que no pretende ser una revisión
exhaustiva de la cantidad de pinturas que sobre esta silla natural se han
realizado, sino una estrategia mediante la cual se reúnen algunas reproducciones
donde irónicamente se le quema como una
forma de clausurar su valor temático.
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