Termodinámica

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Termodinámica 2012.

martes, 31 de mayo de 2016

ES PINTURA LA PINTURA?
Reproducciones de diversas pinturas y grabados donde aparece el cerro el Ávila intervenido con pintura acrílica, dimensiones variables, 2016.
El primer gesto moderno, que con serlo es paisajístico, consiste pues en salir del modesto poblado caraqueño hacia sus márgenes arcádicas para enmarcar en una imagen la silueta monumental de la silla. Para enmarcarla como inmensidad local y como enormidad inagotable, como un objeto que con ser  capaz de acceder al campo lógico de su representación desborda el campo visible de su imaginación, se erige como imagen inestable o siempre fragmentaria, instituye y funda en Venezuela la historia moderna de la producción de imágenes desde su potencia (sublime) de sobrepasarlas, de definir a la vez su precariedad y su incesante repetición, interminable.
Luis Enrique Pérez Oramas, La invención de la continuidad.


Sin duda alguna, uno de los más recurridos temas de la pintura venezolana —por lo menos desde la primera mitad del siglo XIX— y que lastimosamente es casi como decir la pintura caraqueña, es la montaña del Ávila; y lo es por su asombrosa presencia y por su “potencia (sublime)” como lo expresa Pérez Oramas. Su representación significa según este autor, el advenimiento de una postura moderna, un espíritu que se traslada a las regiones arcádicas del poblado caraqueño y que desborda la simple finalidad representacional en tanto que los artistas que se ocuparon de ella articularon novedosos métodos de ejecución. Sin embargo, mi pregunta viene en la siguiente dirección, si la representación pictórica del Cerro el Ávila o WarairaRepano implica una postura moderna, ¿en qué radica explícitamente esa modernidad?
Como es del conocimiento general, esta “sublime” protuberancia natural no sólo aparece en la pintura venezolana de principios del siglo XX, específicamente con el Círculo de Bellas Artes, sino en gráficas como la “Vista General de Caracas” de Joseph Thomas de 1839 y en algunas pinturas de Ferdinand Bellerman, Ramón Bolet Peraza, entre otros. Realmente lo que anima entonces la emergencia de una modernidad pictórica en nuestro país, no es sólo la simple representación de este inmenso cerro, sino la postura que algunos pintores tuvieron frente a él. Por ejemplo explica Pérez Oramas que “Para ello, los pintores del Círculo—y ante nada Pedro Ángel González y Manuel Cabré— buscaron puntos de vista sobre la montaña que sorprendan por la ausencia en el arte que los precedió: cómo se explica que la inmensidad visible del Ávila, a la que ya Humboldt tiene como ilusorio orgullo de los habitantes de Caracas, no haya provocado antes del siglo XX la necesidad de buscar los puntos de vistas que permitiesen su intensiva representación?” (1997:15).
El proyecto Es pintura la pintura? más que inquirir sobre la modernidad de la representación pictórica del Ávila, realmente pone el acento en la forma en que estas representaciones se relacionan a lo largo del tiempo, lo que no pretende ser una revisión exhaustiva de la cantidad de pinturas que sobre esta silla natural se han realizado, sino una estrategia mediante la cual se reúnen algunas reproducciones donde  irónicamente se le quema como una forma de clausurar su valor temático.



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