Néstor García, inmerso en una reflexión sobre el lenguaje y la
tradición pictórica, ejecuta la aspiración ballenera de “quemar el Ávila” en
una serie de reproducciones intervenidas que tituló ¿Es pintura la pintura? (2016).
Aquí no solo se muestra el Ávila -o las representaciones de el Ávila- bajo la
pulsión piromática, sino que entran en cuestionamiento las nociones de
originalidad y copia. El humo pintado atraviesa las imágenes y los tiempos, en
clara alusión a la persistencia del motivo y la recurrencia de los modos de
representación, cuyo medio predilecto es la pintura. Siguiendo una estrategia
similar, el propio artista retoma la idea en el vídeo La
danza del fuego sobre el agua (2017) donde lo que arde es una
reproducción de una pintura de Turner. El título del trabajo proviene de un
verso epopéyico de Andrés Eloy Blanco, el cual une el destino de la pintura a
los eventos de la historia patria, como si ambas -pintura e historia-
confrontaran la misma zozobra.
Félix Suazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario