GRAN FERROCARRIL DEL TÁCHIRA
3 pinturas de 40 x 50 cm hechas con
chimó, café y miche sobre tela y video acción con voz en off. Exposición
individual en el Anexo/arte contemporáneo.
Hoy,
cuando el transporte ferroviario en Venezuela es todavía un balbuceo incierto,
el pasado regresa para recordarnos aquel anhelo frustrado. En La Fría, un
localidad de 37.932 habitantes, el tren cronometraba la cotidianeidad de los
residentes hasta mediados de la década del cincuenta, cuando el Gran
Ferrocarril del Táchira, fundado en 1895 , concluyó sus operaciones. Por
allí circulaban víveres y personas en un itinerario que enlazaba el Sur del
Lago de Maracaibo, el estado Táchira y el norte de Santander en Colombia. Se
beneficiaban con esta ruta los pequeños poblados como El Guayabo, Encontrados y
La Fría. En esta última localidad nació en 1981 Néstor García, cuando ya la
promesa del tren se había disipado. Su contacto con aquella quimera de hierro
se reduce entonces a recuerdos familiares, documentos fotográficos y al
sorpresivo (y estimulante) encuentro con una locomotora de la
extinta compañía ferroviaria en el Museo del Transporte en Caracas.
En
esta, su primera muestra individual, García se desplaza entre las memorias
locales y ciertos eventos globales que condicionan la vida de millones de
personas , ya sea en pequeños asentamientos o en grandes conglomerados urbanos.
Se completa así un ciclo que informa parte de su trabajo reciente, centrado en
la reflexión en torno a las representaciones del territorio y sus implicaciones
simbólicas.
En
el conjunto de obras en exhibición destaca la instalación Gran
Ferrocarril del Táchira (2014) –que también da título a la exposición-
compuestas por tres pinturas realizadas con café, miche y chimó, una fotografía
de 1955, y una video acción; elementos con los cuales propone la reconstrucción
documental y afectiva de un acontecimiento ligado a la historia económica y
política del país.
Félix Suazo.
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